Ya te llamaremos

Suena a casting, aunque no sea ninguna  película. Ya te llamaremos… Es la respuesta que reciben miles de personas todos los días. Cuando buscan un trabajo, cuando piden un presupuesto o una entrevista.

  • Ya te llamaremos… Son apenas tres palabras que se emplean para no empeñar la propia. Palabras huecas para una sociedad líquida a punto de evaporarse.
  • Ya te llamaremos… Es una forma de postergar una decisión, también de edulcorar una situación difícil o violenta.
  • Ya te llamaremos… Siembra también la intranquilidad, abre las puertas del desasosiego, cierra en falso una conversación.

Ya te llamaremos… si hay algo. Es lo último que miles de mujeres escuchan después de su exploración mamaria. Frente a la carta del recordatorio anual, ni una llamada ni un mensaje frente a la incertidumbre posterior.

Los fallos en el programa del cribado para la detección precoz del cáncer de mama en Andalucía no son una cuestión política. Es una llamada de atención. Dos mil mujeres, dos mil, están a la espera de realizar pruebas complementarias después de que su revisión no fuera concluyente. Según las estadísticas del Servicio Andaluz de Salud, podrían sufrir una lesión tumoral en torno al 1% ó 2% de las mujeres con diagnósticos no concluyentes en las primeras mamografías.

Mujeres que vivían tranquilas porque nadie les había llamado. Que vivían en la ignorancia porque no les habían informado. Porque es normal que no te llamen si todo está bien.

Lo normal…

Aunque esa normalidad suponga en realidad privarte de la información de un resultado concluyente. Aunque esa normalidad nos ahorre tiempo y dinero. Aunque a diario toda administración pública realice miles de comunicaciones diarias de otros trámites y notificaciones  como ofertas  de trabajo o convocatorias públicas, por ejemplo.

Ya te llamaremos… simboliza una frase donde:

  • Si la salud es lo primero, no lo parece.
  • Si la igualdad debe guiar nuestros tiempos, no se la espera.
  • Si la transparencia y la información del paciente es prioritaria, …

Ya te llamaremos. Pero no me hagan caso, qué sabré yo de nada. Si es una excepción… En fin, serán cosas mías.

 

Palabras sueltas

Weblog sobre radio, comunicación e historias del día a día. Me defino como un radioyente metido a locutor, pues el periodismo siempre fue una excusa para acortar distancias.