Datos robados

Ya nadie mira al pajarito. Voló. O lo volaron transformándolo en una incógnita con nombre de niño. Los discursos del odio han aumentado en X un 50%. Conclusión a vuelapluma de un estudio de la Universidad de California tras analizar comentarios y comentiras desde que el dueño de SpaceX voló sobre el nido de Twitter. Se busca nueva mascota. Y en el zoo de las redes sociales abundan mariposas azules, mastodontes morados…  Un espectáculo circense a tres pistas y con el debate sobre la permanencia militante allí donde la verdad está en cuestión.  Pero no se engañen, vayan a donde vayan, recuerden que la red, al margen de los nodos que la unen, sirve también para atrapar.

Datos, datos y más datos.  Sus mensajes, sus llamadas, sus fotos…. O lo que es lo mismo su vida en texto, audios y píxeles. Todo es susceptible de almacenar un poco de usted. Hasta el robot de cocina que se dispone a utilizar. Un grupo de hackers ha logrado apoderarse de datos personales de los usuarios de la Thermomix. Entre el 30 de enero y el 3 de febrero de 2025, los hackers accedieron al sistema, recopilando información de una parte de más de 3 millones de personas. Datos que luego otros emplearán como ingredientes para llamadas a deshora, mensajes para sisarle dinero, etc. Lo llaman phishing y poco tiene que ver con el pescado, sino con el anzuelo para pescarle algo. Hablamos de la estafa de toda la vida. Plato de mal gusto por mucho robot de cocina que se emplee. ¿Existe una receta? Me temo que, al margen de las lógicas prevenciones, no está en nuestra mano. En el momento que cedemos nuestos datos, cualquier fallo en ese sistema compromete nuestra información.

No hay escapatoria. Ni un pueblo remoto, ni una montaña alejada. Todo usted deja huella aunque no pise la calle. Otros aparatos le hacen el favor: los expertos en ciberseguridad avisan de que un conocido robot aspirador crea un plano del hogar, guarda la ubicación y hace imágenes y vídeos para entrenar a la Inteligencia Artificial, que además de lista es muy viva. A falta de una salida de matrix -le recuerdo que no existen cabinas telefónicas- pongámosle ritmo. Conga, rumba… Pídale baile a su aspiradora, y que la fiesta no decaiga.

 


Escucha la columna en www.guau.eus :

 

Palabras sueltas

Weblog sobre radio, comunicación e historias del día a día. Me defino como un radioyente metido a locutor, pues el periodismo siempre fue una excusa para acortar distancias.