Un diccionario con nombre propio

Tal día como hoy nació en 1900 la bibliotecaria y filóloga María Moliner. Fue autora del Diccionario de Uso del Español (DUE) donde, de manera velada y a su modo, enmendaba la plana al diccionario de la Real Academia Española, institución que años después se opondría también al ingreso de la autora.

«El diccionario de la Academia es el diccionario de la autoridad. En el mío, no se ha tenido demasiado en cuenta la autoridad… Si yo me pongo a pensar qué es mi diccionario, me acomete algo de presunción: es un diccionario único en el mundo».

La decisión sólo se entiende tras conocer con detenimiento la obra y vida de una mujer comprometida con el acceso a la cultura. En su juventud se codeó en la Institución Libre de Enseñanza con nhombres propios de la época: poetas, pintores o cineastas que conformaron la Generación del 27.

Aunque su militancia fuera más discreta y abnegada, Moliner diseñó, entre otras iniciativas culturales, un sistema pionero que organizaba la red de bibliotecas en tiempos de la II República Española. Después vino la guerra y su degradación en la escala funcionarial.

Desde su puesto de bibliotecaria, Moliner decidió crear un diccionario. Al principio, previó un trabajo de 6 meses, pero su infatigable labor se prolongó durante 15 largos años.

Su proyecto rompió los moldes y convenciones sociales de la época. Hasta tal punto que el biquini llegó antes al diccionario de María Moliner que a muchas playas españolas.

Sus maniobras para vencer la censura del régimen franquista lograron modernizar el diccionario hasta límites y matices en los que hoy ya seríamos incapaces de reparar. Por ejemplo, María decidió diluir la ch y ll con sus respectivas letras, la c y la l. Se basó en su experiencia como bibliotecaria y en las ventajas de alinearse con los diccionarios extranjeros. Curiosamente la academia había aplicado este mismo criterio hasta el siglo XIX, demostrando
así «una inédita capacidad para rectificar sus propios aciertos».

El entrecomillado y la anécdota anterior corresponden a las palabras escogidas por Andrés Neuman para ilustrar la apasionante creación de un diccionario a lo largo de su novela titulada “Hasta que empieza a brillar”. La obra plantea un intenso recorrido biográfico por la vida de Moliner sobre el que nos habló hace escasas semanas en el programa Boulevard en Radio Euskadi:

Palabras sueltas

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