Liberia & US(A)

Se conoce por el nombre de nube de ideas y esta semana presagiaba tormenta. Me refiero a esa representación visual de datos donde el tamaño de cada palabra indica su frecuencia o importancia dentro de, por ejemplo, un discurso. 

Así, todo junto, mezclado con reproches y disculpas so pretexto del bien general. La nube, el nubarrón, de palabras que sale esta semana del Congreso de los Diputados invita a tomar el aire por otros lares. Buscar países donde se respire un clima más apacible, más libre. No me refiero a esa libertad que algunas simplifican en aquello de tomar cañas o no encontrarte con tu ex. Esta semana la diplomacia internacional -o la falta de ella- invita a detenerse en el país con nombre de libertad: Liberia. De liber, libre. 

«¿Dónde aprendió a hablar tan bien inglés?»- preguntó Trump al presidente de Liberia.

Al líder del mundo libre le da igual. Poco le importan la etimología, el debido respeto o su propia historia. Liberia nació gracias a Estados Unidos. Liberia tiene su origen en un territorio comprado a Sierra Leona en el siglo XIX para repatriar allí a personas esclavizadas y posteriormente libertadas en los Estados Unidos de quien se independizó en 1847.  Es más, Liberia -además de contar con el inglés como idioma oficial- tiene una bandera parecida a la yanki, pero ni por esas. Trump ni lo sabía ni se inmutó por el posterior revuelo ante su falta de conocimiento. 

Liberia & USA.

Seamos honestos. No nos engañemos. ¿Cuántos de nosotros desconocemos la diversidad lingüística, historia colonial y social de los países de donde proceden las personas migrantes que han decidido vivir entre nosotros?

Bereber, quéchua, guaraní, aimara,  Bambara, bobo, bozo, dogón, fula, hassanía, jasongá, maninká…

Según alertaba un informe de SOS Racismo, en nuestra sociedad los hijos e hijas de padres y madres inmigrantes parecen estar condicionados a mantener una identidad que los vincula con su origen cultural y migratorio, o con el de sus padres.   Ese “de dónde eres”, cuando tal vez haya nacido sea de aquí de toda la vida, su vida.  

Porque todas las familias en algún momento han roto lazos con un pueblo, un país y una realidad que ahora no es ajena., 7 de cada 10 vascos, hijos de migrantes, afirman haber sido racializados.

Ya ven, en esto de la identidad y el prejuicio, a lo mejor somos más trumpistas de lo que jamás creímos serlo.  

Liberia & us.

Palabras sueltas

Weblog sobre radio, comunicación e historias del día a día. Me defino como un radioyente metido a locutor, pues el periodismo siempre fue una excusa para acortar distancias.