Digital wild west

A cualquier adolescente con un poco de “coco” le pueden preguntar qué le parece la nueva normativa que pone “coto” a las redes sociales.  El «salvaje oeste digital» decía el sheriff:

– ¿Te gustan las redes?

– Te gustaban.  💥🔫

Funcionarios contra forajidos de lo digital. Gobiernos de todo el mundo frente a supuestos tecnócratas antisistema. A lo OK Corral.

Me adelantan las fuentes secundarias que he consultado – jóvenes de instituto- que comparten el mismo convencimiento:  servirá de poco. Me recuerdan que existen puertas batientes para entrar al saloon por la puerta de atrás, ver al paisanaje, escuchar música  y disfrutar del can can.  Se vea más o menos la pierna y entrepierna del cuerpo de baile, conviene recordar que esto no va de porno, y por no ir, tampoco alude al noble puritanismo o a la insumisión libertaria.  

Ahora resulta que necesitamos del veto gubernamental para percatarnos de la alerta lanzada hace lustros por expertos en psicología: la adicción a las pantallas tiene consecuencias tan importantes como las drogas más dañinas para el funcionamiento cerebral.   Las drogas tienen efectos fisiológicos nocivos evidentes, mientras que las adicciones del comportamiento causan trastornos físicos indirectos. 

El duelo al sol, o a la luz de la pantalla, enfrentará ahora a padres, madres, tutores o progenitores con sus hijos e hijas.  ¿Serán capaces de retirar la autorización que en su día les permitió socializar a través de aplicaciones?  De eso va el debate. Hemos delegado tanto nuestra capacidad de interacción a través de aplicaciones que a ver quién es el guapo o guapa ahora que le dice a un menor: «perdón, me he equivocado y no volverá a ocurrir«.  

A nadie se le ocurriría prestar las llaves de su coche a un menor, ninguno en su sano juicio, permitiría que su hijo o hija se diera al insano y ahumado vicio si puede evitarlo.  ¿Qué lo hace diferente? Tal vez la terrible dependencia, que niños adolescentes, adultos y mayores hemos desarrollado para estar comunicados con nuestro entorno, omitiendo las llamadas o el simple cara a cara.

La trampa que entre todos hemos tejido dando forma a una red social que ha llegado a oprimir nuestra voluntad más allá de lo que sensatamente ninguno hubiera pensado. La presión social hizo el resto. Musk, Durov y compañía, caja. 

Palabras sueltas

Weblog sobre radio, comunicación e historias del día a día. Me defino como un radioyente metido a locutor, pues el periodismo siempre fue una excusa para acortar distancias.